sábado, 25 de noviembre de 2017

TEMAS CULTURA GRIEGO 2º BACHILLER. 1ª EVALUACIÓN

TEMA 1  BLOQUE I: HISTORIA   1 LAS INSTITUCIONES DE LA DEMOCRACIA ATENIENSES (ASAMBLEA, CONSEJO, ARCONTES, PRÍTANOS, SISTEMA JUDICIAL).  1. ASAMBLEA (ἐκκλησία), CONSEJO (βουλή) Y PRITANÍA (πρυτανεία). Si bien el modo de gobernarse de los griegos siempre estuvo cambiando, puede decirse que el núcleo central de su democracia se mantuvo inalterado. En su momento de mayor esplendor, los siglos V y IV, era como sigue:  El mayor órgano de poder estaba en las manos directas del conjunto de los ciudadanos: se trata de la Asamblea (ἐκκλησία). A ésta podían acudir todos los varones mayores de edad, es decir, con dieciocho años o más, de padre y madre ateniense.  Esta cámara, que se solía reunir en la Colina de las musas o Pnix, tenía en sí todos los poderes: podía juzgar, dictar leyes y hacerlas ejecutar. Era, sin duda, el triunfo de la ciudadanía, que gobernaba de modo directo en todos los asuntos de la polis.  Aunque había magistrados y tribunales, siempre el conjunto de los ciudadanos podía modificar una decisión o pedir cuentas a un magistrado. De hecho, varios de “los hombres más poderosos de Atenas” fueron desterrados mediante ostracismo en este lugar.  El ostracismo lo instituyó Clístenes. En la sexta pritanía se preguntaba al pueblo si habría necesidad de desterrar a alguien. En caso de respuesta afirmativa, ya avanzado el año, en la octava pritanía, se pide a los ciudadanos que escriban en un ὄστρακον, trozo de teja, el nombre de la persona que, según ellos, hay que desterrar. En caso de que hubiera más de seis mil votos con un mismo nombre escrito, esa persona debía irse del Ática durante diez años, si bien sus posesiones y derechos se conservaban hasta su regreso.  La medida se utilizó pocas veces, pero en las ocasiones en que se hizo, quedó claro que no había nadie intocable en la ciudad y que todos eran responsables de sus actos o de su gobierno ante el pueblo. 

Si bien la Asamblea era el órgano de más poder del estado, es evidente que no es efectivo reunir al pueblo para atender todos los asuntos de gobierno. De modo que había que, en primer lugar, rentabilizar el tiempo de reunión de la asamblea y, en segundo, delegar funciones en comisiones o particulares.  Para aprovechar el tiempo de las reuniones, Solón creó el Consejo (βουλή). En tiempos de Clístenes, esta cámara constaba de quinientos miembros.  La función primordial del Consejo era preparar las reuniones de la Asamblea. Estudiaban los asuntos a tratar, establecían el orden del día y, en el momento en que la Asamblea se reúne, dan cuantos datos precise el pueblo para iniciar un debate y tomar decisiones.  No es difícil suponer que mantener el orden de palabra en una reunión de más de seis mil personas debía ser complicado. Del mismo modo, las votaciones no eran sencillas.  Para mantener el primero, se seguía un muy estricto turno de palabra, simbolizado por el bastón del orador (σκῆπτρον). No podía hablar más que el que lo tuviese asignado y en la mano. Si alguien hablaba fuera de turno, podía ser retirado de la asamblea por la guardia de arqueros escitas. Eran éstos soldados que había traído Pisístrato en su lucha por el poder y que fueron luego utilizados en Atenas como guardianes o policía. Era tradicional que la guardia de la Asamblea estuviera compuesta por hombres de la Escitia.  El debate, así planteado, podía ser muy largo. Era habitual que una reunión de la Asamblea llevara todo el día. Los ciudadanos comían allí mismo, en medio de las deliberaciones y las votaciones de estado.  No obstante, sólo se votaba a mano alzada cuando era necesario. Para comprobar si un punto era o no muy discutido, se probaba primero a pedir la opinión del pueblo por aclamación. Si quedaba claro el sentir mayoritario de este modo, no era necesario realizar votación. En caso contrario, se hacía levantando el brazo y contando.  Volvamos a los consejeros. Los quinientos se turnaban para estar de guardia todos los días del año en grupos de cincuenta. A esos cincuenta se les daba el nombre de prítanos (πρύτανεις) y a la décima parte del año en que se ocupaban de los asuntos públicos, una pritanía (πρυτανεία).  Durante ese tiempo, comían a expensas del estado en un recinto circular llamado Tholos que se encontraba en el lado oeste del ágora (plaza pública). El prítano jefe (πρύτανις) y sus ayudantes, escogidos por él, debían permanecer de guardia el día completo que duraba su mandato. Al día siguiente, otro prítano será el jefe y hará guardia de día completo. Se trataba de que siempre estuviera alguno disponible y localizable, día y noche.  Pero ¿quiénes son estos consejeros, estos hombres influyentes que pedían rendición de cuentas a los magistrados que acababan su período de mandato, que podían juzgar y que decidían de qué debía ocuparse el pueblo, al hacer el orden del día de las reuniones de la Asamblea?  
2. ELECCIÓN DE LAS MAGISTRATURAS. Clístenes se ocupó de que fueran una representación popular. Ya hemos contado cómo dividió el Ática en diez tribus artificiales. De cada tribu se escogían por sorteo cincuenta consejeros. Sin embargo, su gran preocupación por hacer que la democracia fuera igualitaria se plasmó en una decisión de gran importancia: en el territorio correspondiente a cada tribu había diversos pueblos o “demos”. Clístenes dispuso que los cincuenta representantes de cada tribu se eligieran de manera que representaran a todos los demos. De los más grandes, más consejeros; de los más pequeños, menos, de modo que todos aportaran en función de su número de habitantes. Además, un hombre no podía ser consejero más de dos veces en su vida. Así, era imposible acaparar poder, y también se garantizaba que todo demo tuviera voz en el gobierno. De esta medida y la conciencia de su alcance tomó su nombre el régimen político ateniense: “Democracia”, el poder de todos y cada uno de los demos. Ningún lugar del Ática, por pequeño que fuera, quedaba excluido. Además, mejorando las medidas de Solón, permitió el acceso al consejo a cualquier ciudadano, independientemente de su nivel de ingresos.  
3. LAS INSTITUCIONES JUDICIALES. A fin de no reunir a la Asamblea para cado acto de gobierno, había tribunales independientes y magistraturas o cargos personales y autónomos.  Los dos principales tribunales eran el Areópago, que juzgaba causas criminales, y la Heliea, que juzgaba las causas civiles.  No obstante, había también cuarenta jueces itinerantes, cuatro por demo, que se dedicaban a recorrer éstos administrando justicia en las causas en que el dinero en juego era como máximo diez dracmas (para calcular cuánto es esto, puede resultar útil saber que con un tercio de dracma se mantenía un día una familia). Estos jueces no eran profesionales, como ninguna magistratura en Grecia, sino sorteados entre el pueblo para un año. Si los jueces de demo no podían resolver la causa, se le encargaba a un árbitro, algo así como nuestros jueces de paz. Para ser árbitro el único requisito era ser mayor de sesenta años. A estas personas se les presuponía el juicio que da la experiencia de la vida. Si las partes quedaban conformes con su sentencia, el proceso acababa. Si una de las partes llevaba su demanda a un tribunal, los testimonios y demandas recogidas por el árbitro se meten en una caja sellada, con la sentencia del árbitro, y se llevan a un tribunal. Allí se emite una sentencia. No obstante, no pueden presentarse al tribunal más testimonios y más demandas que las que van selladas en la caja. Los tribunales podían estar constituidos desde doscientas una personas hasta mil una, según la causa. El número impar impedía el empate en la decisión.  
4. LOS ESTRATEGOS. Respecto a las magistraturas individuales, en época de Clístenes, son los diez estrategos los que tienen el máximo poder. Pueden declarar la guerra, establecer alianzas y dirigir su política, recoger y distribuir dinero y tomar decisiones de trascendencia para la ciudad.  A diferencia de los demás cargos y magistrados, son elegidos directamente por el pueblo, no sorteados. Pueden ser reelegidos indefinidamente. Esto era porque, al ser los directores del ejército en caso de guerra, era preferible tener al frente a hombres experimentados que no a generales inexpertos que llevaran a la muerte de modo innecesario a los ciudadanos. Pericles, que rigió los destinos de la ciudad durante la época dorada de Atenas, lo hizo como estratego,  jefe o autócrator. La Asamblea le concedió poderes amplios para liderar la liga de Delos y manejar el tesoro de los confederados.  
5. LOS ARCONTES. Por debajo de los estrategos estaban los nueve arcontes. Años antes, este había sido el mayor cargo de Atenas. No obstante, en el siglo V a.C sus funciones eran más rituales y simbólicas que efectivas. De los diez, uno hacía las funciones de secretario, por eso se suele decir que realmente son nueve. Salía uno de cada tribu. Eran elegidos por sorteo entre los quinientos que se podían presentar como candidatos. El principal de ellos, era el que se conocía sin más como “El arconte” o arconte epónimo, pues el año recibía su nombre. Es decir, que en lugar de decir “en 2005...”, se decía “siendo arconte Calias de Angele...”  Ésas eran las magistraturas principales. Había otras de menor responsabilidad, como los constructores de caminos con obreros del estado, los sacrificadores del estado, inspectores de medidas, inspectores del pan, inspectores del puerto, inspectores de prisiones, etc.  Así, la ciudad, era gobernada por magistrados y órganos colegiados que, lejos de ser profesionales, eran el propio pueblo responsable de su gobierno. Eso es lo más admirable de la democracia construida por los griegos.  


TEMA 2 BLOQUE I: HISTORIA  2 ESPACIOS Y MONUMENTOS DE LA ATENAS CLÁSICA.
ATENAS BAJO PERICLES.
A pesar de su carácter opresivo y de su tremenda impopularidad, el imperio ateniense presentaba un aspecto positivo: era la base política sobre la que ‐en la concepción de Pericles‐ había de descansar la grandeza espiritual de Atenas. Por encima de otras consideraciones, Grecia entera reconocía que la resistencia y el patriotismo ateniense habían salvado a todos en los difíciles momentos del peligro persa. Los ojos de todos los griegos se volvieron hacia Atenas, que, como consecuencia de su dirección política, asumió también la hegemonía cultural y económica de Grecia. El Siglo V a.C. es el llamado “siglo de oro ateniense” o siglo de Pericles, por el hombre que rigió como primer magistrado durante varios años los destinos de la polis. A él se le considera el culminador de la democracia. Durante su mandato se consolidó con medidas como la de pagar dietas a los hombres que pertenecían al consejo. La dieta era de dos óbolos diarios, suma modesta, pero que permitía que todos, hasta los más humildes, pudieran ejercer sus derechos políticos, aunque se quedaran sin el jornal diario de su trabajo. Ciertamente, pocas veces en la historia de la humanidad podemos encontrar un grado similar de democracia. Pero, a pesar de todo, ésta era restrictiva, ya que sólo afectaba a los ciudadanos, tanto ricos como pobres, pero los ciudadanos eran sólo una parte, y no la más numerosa, de la población. Si no se era por nacimiento, era muy difícil acceder a la ciudadanía. El mismo Pericles dispuso leyes limitativas impidiendo tenerla a quien no fuera hijo de padre y madre atenienses, con lo que paradójicamente su propio hijo, que tuvo con su compañera Aspasia de Mileto, fue extranjero en su propia ciudad. A pesar de la dificultad que representa hacer un estudio demográfico, algunos historiadores han calculado en 40.000 el número de ciudadanos, incluyendo mujeres y niños, para la Atenas de esta época, sobre una población algo mayor de 200.000 habitantes. Aunque había ricos, la mayoría eran pequeños propietarios de tierras, jornaleros y artesanos. Junto a estos ciudadanos había un grupo muy activo con derechos limitados: los metecos o extranjeros. Eran hombres libres que, nacidos en otras ciudades, habían venido a Atenas para trabajar. Su número era de cerca de 70.000. No podían votar ni participar en las instituciones del estado. Pero el grupo más numeroso era el de los esclavos, unos 120.000. Aunqueprotegidos, carecían de todos los derechos políticos. Recibían, en general, un trato más humano que en el mundo romano.
1. RETRATO DE PERICLES
Así era la sociedad ateniense en tiempos de Pericles. Unas palabras ahora acerca de su figura. Los propios griegos nos hacen saber que era aristócrata por nacimiento, de fuerte y noble personalidad. Raras veces hablaba en la Asamblea, como no fuese en las grandes solemnidades, para estimular o tranquilizar al pueblo. Prefería la compañía de Aspasia, una mujer de gran inteligencia y belleza, y de un grupo escogido de amigos que destacaban en las artes o el pensamiento, como Protágoras, Heródoto o Sófocles. El pueblo le quería, como demuestra que le permitiera gobernar 30 años y lo eligiera estratego 15 veces seguidas. En vano se burlaban los cómicos de su “cráneo en forma de cebolla marina” o perseguían a Aspasia como “la impúdica concubina de ojos de perro”. Sus enemigos, no pudiendo con él, hicieron procesar a sus amigos con argumentos falsos, pero el pueblo le prestó siempre su confianza, pues estaba contribuyendo a hacer a Atenas grande y próspera: sus exportaciones de vino, aceite, cerámicas, hacían entrar grandes ingresos, todos los comerciantes del Mediterráneo visitaban la ciudad para comerciar, las grandes obras como la reconstrucción de la Acrópolis (que había sido destruida en la guerra contra los persas) embellecían la ciudad, a la vez que eliminaban el paro... . En una palabra, Atenas era rica. Murió a poco de empezar las guerras contra los espartanos.
2. CRISIS DE LA POLIS ATENIENSE
La polis, que había llegado a su culminación en la época de las guerras con los persas, inició, en el período subsiguiente, el proceso de su desintegración cuando, como resultado de la tensión entre fuerzas progresivas y conservadoras, se alteraron los supuestos en que descansaba como estructura social. Atenas, en efecto, ya no era el centro de una pequeña región, sino la capital de un imperio ultramarino, que obligaba a largos desplazamientos a los ciudadanos atenienses; la vida económica se desarrollaba en el ancho marco del imperio y a ella se subordinó la política: los ciudadanos eran llamados a tratar de problemas referentes a regiones lejanas y, por ello, los políticos hubieron de ser profesionales; el derecho había dejado de ser obra de un sabio legislador para convertirse en el resultado de las volubles pasiones de las masas arrastradas por demagogos, que, a su vez, hicieron de la religión un instrumento de política, precisamente, cuando las creencias religiosas informaban cada vez menos la vida de los ciudadanos. Cada cual había dejado de ser miembro activo de una comunidad armónica, hasta el punto de que el individuo, tomando su propia vida en sus manos, confiaba exclusivamente en el poder de su razón para decidir el curso que había de tomar.
3. LA ILUSTRACIÓN
Las fuerzas progresistas eran hijas de la Ilustración, iniciada en Jonia y trasvasada a Atenas, designada en griego con el término sophía. La sophía es la cualidad más apreciada en un hombre, lo que le da categoría superior. La sophía es el ideal cultural de la época, que está, por consiguiente, dominada por la preocupación de la educación. Quizás en ningún otro momento de la historia humana ha sido tan gigantesco el esfuerzo realizado en tan poco tiempo para librarse de las rutinas, de las supersticiones y de la crueldad y para llegar a una concepción del mundo, del hombre y de la sociedad, por vía puramente racional. Lo que preocupaba a los intelectuales de entonces era dilucidar qué cosas eran lo que eran por su propia naturaleza y cuáles se debían a una convención humana. Porque, en este caso, el hombre podía pensarlas y realizarlas de otra manera: la lengua, la constitución política, la organización social, la religión, la moral, todo fue sometido al análisis de la razón, armada con el inexorable bisturí de la dicotomía naturaleza/convención humana. Una muestra del enorme esfuerzo educativo es la afirmación de Aristófanes en 424, según la cual era imposible encontrar en Atenas una persona que no supiera leer y escribir. Inspirada por ideales racionalistas de igualdad, la democracia llegó lógicamente a entregarse a las masas, precisamente a quienes estaban más lejos de aquellos ideales y, por lo tanto, eran menos capaces de sentirse movidos por ellos. Políticamente, además, la masa se imponía, porque era imprescindible para que se pusiera en movimiento la inmensa máquina naval en que Atenas basaba su poderío. En esta contradicción interna entre Ilustración y democracia radical, en la que el pueblo soberano impone sus caprichos movido por fuerzas oscuras e irracionales, hemos de ver la clave que nos ayudará a comprender muchos aspectos de la historia política y cultural de la época a que nos referimos.
4. EL CÍRCULO DE PERICLES Pericles pertenecía en cuerpo y alma al movimiento intelectualista de su tiempo, al que estimuló en lo que pudo desde su posición política. Se rodeó de las personalidades más prestigiosas en el mundo de la cultura y de las artes: el filósofo Anaxágoras, el sofista Protágoras, el historiador Heródoto, el escultor Fidias. Bastaría para probarlo su segundo
matrimonio con Aspasia de Mileto, mujer excepcionalmente culta e inteligente, que no dejó de ser blanco de la maledicencia de los atenienses.
Pero el círculo del propia estadista fue el blanco de los políticos, que movieron el temor religioso de la plebe para montar procesos de impiedad contra Anaxágoras (quizá ya antes de 450) y Protágoras, y para tratar de manchar con otras acusaciones a Fidias y a Aspasia. Los procesos religiosos, expresión de la oposición tradicional al movimiento intelectualista, proliferaron después: el propio Sócrates fue víctima de una de ellos.
El mismo Pericles poseía excepcionales dotes de orador, a juzgar por las referencias que poseemos; cuando hablaba al pueblo, ʺtronabaʺ como un Zeus ‐de ahí el mote de ʺOlímpicoʺ que se le puso y arrastraba a la multitud. Mientras vivió, el régimen de Atenas, como dice el historiador Tucídides, era democracia sólo de nombre, pues en realidad era el gobierno de una sola persona. No obstante, Pericles estuvo muy lejos de ser un ʺdéspota ilustradoʺ, y la prueba son las transformaciones que por él experimentaron las instituciones políticas para dotar a la asamblea popular de poderes prácticamente sin restricción. Esta actitud emanaba de una ideología profundamente sentida, que le llevaba a proteger al débil ‐tema reiterado de sus discursos‐‐ y a hacer posible, mediante la institución de las dietas para los jueces y los miembros de la bulé, el ejercicio de sus derechos a todos los ciudadanos.
LA CIUDAD ANTIGUA
Atenas se halla rodeada de murallas cuyas trazas se remontan a la época micénica y aún son visibles en la ladera sudoeste de la Acrópolis; un circuito amurallado del que no queda rastro, mencionado por Tucídides, debe haber sido construido alrededor del siglo VI, quizás bajo Solón (594 – 593 a.C.) o, más probablemente durante la tiranía de Pisístrato (539 – 528 a.C.).
Después de la invasión persa de 480/479 a.C. fue construida la denominada muralla de Temístocles, que incluía gran parte de la ciudad, desde el cauce del Eridano hasta las colinas de la Pnix, la de las Ninfas y la colina de las Musas.
En esta fortificación había gran número de puertas denominadas según la función (Puerta Sacra, Puerta de la Caballería) o por la dirección de las calles que desde ellas conducían a las afueras de la ciudad (Puerta de Acharnai, Puerta del Pireo). La muralla de Temístocles fue destruida por los espartanos en 404 a.C.
LA ACRÓPOLIS
La Acrópolis es el centro religioso de Atenas. Consiste en una empinada cumbre (a 156 m sobre el nivel del mar) sobre la cual, durante la época de los Pisistrátidas (539 – 510 a.C.), surgieron los primeros edificios de culto y se instituyen las “Grandes Panateneas” para las cuales es construido un altar en honor de Atena Niké (νική: victoria).
A la época de las guerras persas (490 – 480 a.C.) se remontan los antiguos propileos y se iniciada la construcción del Partenón, que quedó sin completar a raíz de la invasión persa de 480 a.C. La Acrópolis fue nuevamente consagrada y reconstruida a partir de 448 a.C., después de que se firmó el tratado de paz entre Atenas y los persas (paz de Calias), por iniciativa de Pericles, estratego de Atenas (462 y 430 a.C.).
En las manos de Pericles Atenas pasa de la liga délica al imperialismo. Los aliados pagan a Atenas un tributo para ser defendidas de un posible ataque persa. El triunfo en las guerras médicas permite a los atenienses no sólo asumir la dirección política, sino también la hegemonía cultural y económica de Grecia.
1. EL PARTENÓN (447 – 432 a.C.)
Construido por los arquitectos Calícrates e Ictino, el Partenón, templo en honor a Atenea Parthenos (πάρθενος: virgen, doncella) hospedaba en su interior la colosal estatua crisoelefantina (de oro y marfil) de la diosa y el tesoro del templo. En el edificio se observa tanto el orden dórico, en el exterior, como el jónico, en el interior.
El templo se apoya sobre un basamento constituido por tres gradas, con un peristilo (columata externa) formado por ocho columnas en los lados cortos y diecisiete en los lados largos, que rodean la naos.
Aquí es posible apreciar artificios como la ligera curvatura del basamento, las columnas abombadas en su centro y las mayores dimensiones de las columnas esquineras, identificadas como “correcciones ópticas”, destinadas a armonizar la vista del monumento desde la perspectiva del ojo humano.
Las columnas sostenían el arquitrabe y el friso dórico, compuesto por triglifos (paneles decoradas con tres acanaladuras) alternados con metopas (paneles cuadrangulares) que ilustraban las batallas de las Amazonas (oeste), el saqueo de Troya (norte), la batalla contra los centauros (sur) y la batalla contra los Gigantes (este).
Los frontones eran obra de Fidias; en uno de ellos (oeste) se halla representada la contienda entre Atenea y Poseidón por la tutela el Ática, ganada por Atenea al donar un árbol de olivo; en el otro (este) frontón, el nacimiento de Atenea de la Cabeza de Zeus bajo la mirada de los dioses del Olimpo.
La pared de la cella, separada de la columnata exterior por un corredor, está decorada con un friso continuo, en el que se representa la procesión solemne que, en ocasión de las Grandes Panateneas (fiestas en honor de Atenea que se celebraban cada cuatro años), se concluía con la ofrenda a la diosa de un peplo tejido por las hijas de las familias atenienses pertenecientes a la aristocracia. En lugar del opistodomo (habitación posterior del templo) había un ambiente con cuatro columnas centrales, el verdadero parthenon, donde se custodiaba el tesoro del templo.
La cella estaba dividida en tres naves por filas de columnas, en la nave central, en el fondo, estaba colocada la estatua crisoelefantina de Atenea (12 m. de altura), obra de Fidias: representaba a Atenea en armas, con una Niké (Victoria) en la mano derecha. El yelmo de la diosa estaba adornado con esfinges, en el escudo se apreciaban escenas de batalla contra las Amazonas y los Centauros, también las suelas de las sandalias de la diosa se hallaban decoradas con escenas de batalla contra los Centauros. En la base de la estatua estaba representado el mito de Pandora.
2. LOS PROPILEOS (437 – 432 a.C.)
Durante la reconstrucción realizada en la Edad de Pericles, la entrada monumental fue diseñada nuevamente por el arquitecto Mnesicles y se le dio el nombre de Propileos: se trata de un monumento de mármol pentélico, constituido por un cuerpo central con seis columnas dóricas en la fachada y dos alas columnatas, una de las cuales, denominada “pinacoteca”, conservaba en su interior numerosos cuadros (pinakes) dedicados a la diosa Atenea.
Después de entrar por la fachada, los visitantes atravesaban los Propileos pasando por una rampa flanqueada por columnas, con cinco portales y techos encajonados de mármol, a cuyos lados se hallaban los monumentos donados al santuario importantes (donaria). Pasando a través de los Propileos, se llegaba a la explanada de la Acrópolis, donde surgían otros numerosos donaria y estatuas votivas, entre las cuales se encotraba la Atenea Promachos (“campeona en la batalla”) esculpida por el célebre escultor Fidias.
3. TEMPLO DE ATENEA NIKÉ (posterior a 430 a.C.)
Edificio con cuatro columnas jónicas en el frente y otras tantas en la fachada posterior, en el que se conservaba la estatua de culto de madera, que representaba a la diosa con una granada en la mano derecha y un yelmo en la izquierda. El templo también se conoce con el nombre de “Templo de Niké Apteros” (victoria sin alas); esta denominación se debe al hecho de que las alas de oro de la  estatua de la diosa fueron robadas. Sabemos que el frontispicio estaba adornado con acroterios de bronce (estatuas puestas en la cumbre del frontispicio) que representaban a Belerofonte (mítico héroe que mató a la Quimera) y Victorias en vuelo, y que las esculturas representaban escenas de Gigantomaquia (batalla contra Gigantes) y Amazomaquia (batalla contra Amazonas).
En el friso jónico continuo se hallaban esculpidas escenas de batalla y una serie de divinidades de pie, en cuyo centro estaban Zeus y Poseidón junto con Atenea.
4. EL ERECTEION (420 – 406 a.C.)
El templo toma el nombre de Erecteo, rey mítico de Ática, pero en realidad es el Templo de Atenea Polias (defensora de la ciudad) y también lugar de culto de otras divinidades arcaicas de Atenas. En un sector de la cella se hallaba la estatua de madera de culto de Atenea, en el otro sector, dividido en tres partes, estaban los altares de Poseidón y Erictonio (el hijo, mitad hombre y mitad serpiente, de Hefesto y de la Madre Tierra, protegido por Atenea), Hefesto y del héroe ático Butes. En el pequeño recinto, dedicado a la ninfa Pandrosos, situado en el área occidental del templo, crecía el olivo sagrado de Atenea. Una escalinata conducía del recinto de Pandrosos a la tumba del mítico rey de Atenas Cécrope (bajo el pórtico de las cariátides). El templo tiene un diseño insólito por lo que concierne a la planta de los templos griegos porque estaba diseñado para hospedar varios cultos, y situado en un área muy escarpada de la Acrópolis.
El cuerpo central está constituido por la cella, dividida en dos sectores y precedida por una columnata jónica constituida por seis columnas. Detrás de la cella se encuentra el recinto de Pandrosos; en el lado septentrional hay un pórtico en cuyo interior se levanta un altar. Aquí, según la tradición, Poseidón habría hecho brotar una fuente de agua pura, hincando su tridente en la tierra, en ocasión de la disputa con Atenea por la posesión de Ática. En el lado oriental hay otro pórtico, conocido con el nombre de Tribuna de las Cariátides, porque en lugar de las columnas hay seis estatuas de doncellas que sostienen el arquitrabe.
5. TEATRO DE DIONISIO
En las laderas sur de la Acrópolis, procediendo del este hacia el oeste, se encuentran los restos del Odeón de Pericles, que originariamente era un edificio cuadrangular con techo de dos aguas, donde se llevaban a cabo los agones o concursos musicales. Más adelante se halla el Santuario de Dioniso, cuyo proyecto inicial se supone proceda de la época de Pisístrato.
El santuario consiste en un temenos (recinto sagrado) con el templo del dios en su interior; es un templo dórico, dístilo in antis (con dos columnas en el frente y las paredes de la cella prolongadas hasta la columnata), frente al cual hay un altar. Junto al templo se construyeron en el siglo IV a.C. una stoa (pórtico) y otro templo dórico, tetrástilo (con cuatro columnas en el frente), que contenía la estatua de oro y marfil del dios, esculpida por Alcamenes.
Al norte del recinto se halla el gran Teatro de Dioniso, donde se hacían las representaciones teatrales (tragedias y comedias, que se cantaban y danzaban) que tenían lugar en Atenas durante las celebraciones en honor del dios. El teatro tenía una capacidad de alrededor de 17.000 espectadores; había sido reconstruido en el siglo IV. Estaba constituido por una gran cavea (espacio semicircular donde se sentaban los espectadores, en origen en bancas de madera, sucesivamente en graderíos de piedra caliza) cortada en la roca, la orchestra circular (espacio destinado al coro) y la escena rectangular. La primera fila de asientos estaba reservada a los espectadores que, por decreto de la asamblea, habían obtenido el derecho de la proedria, es decir el derecho de sentarse en la primera fila durante los concursos de las tragedias: para ellos se preveían asientos de mármol. El proscenio está decorado con relieves que describen el mito de Dioniso y su culto: se hallan representados el nacimiento del dios, los personajes que componen su séquito y unas figuras de dioses y héroes en el acto de homenajearlo.
EL PERÍPATOS
En la pared rocosa de la Acrópolis, a espaldas del teatro y del santuario de Dioniso hay una calle antigua, denominada perípatos, que rodea las laderas sur y este de la Acrópolis. En esta zona se ven una columna con capitel triangular y un monumento constituido por una fachada con tres columnas colocado en la entrada de una gruta.
Estos monumentos constituían las bases sobre las que se colocaban los trípodes que se otorgaban como premio a los organizadores (coregos) de los agones u oposiciones musicales. Otro de estos monumentos, el Trípode de Lisicrates, en forma de templete circular, está situado no lejos de la zona arqueológica, a lo largo de la calle que aún hoy lleva el nombre de “Vía de los Trípodes” en la escarpada oriental de la Acrópolis, en el barrio de Plaka.
EL AREÓPAGO
Junto a la roca de la Acrópolis en el lado norte, se halla el Areópago, una altura cerca de la cual se hallaba el tribunal donde se juzgaban los delitos sangrientos en Atenas.
LA PNYX
Una pequeña cañada, parcialmente ocupada por un barrio residencial, separa a la Acrópolis de la Pnyx, donde se llevaban a cabo las reuniones de la asamblea (ἐκκλησία). En la colina conocida como la Pnyx, se hallaba hacia fines del siglo VI a.C., en la época de Clístenes, la asamblea (ἐκκλησία) de los ciudadanos. La cumbre de la colina había sido aplanada de tal guisa que formara un gran cavea artificial, frente a la cual se hallaba la tribuna (βῆμα) desde la cual los oradores se dirigían al público.
EL BARRIO DEL CERÁMICO (Κεραμεικός)
La gran necrópolis Kerameikós, que lleva el mismo nombre del barrio, está situada apenas fuera de la Puerta Sacra, a través de la cual pasaba la procesión hacia Eleusis, para celebrar los Misterios Eleusinos, y fuera de la puerta doble (Dipylon) donde comenzaba la procesión de las Panateneas.
EL ÁGORA
Al norte de la Acrópolis se halla la gran Ágora (plaza pública) llamada Ágora del Kerameikos (por el nombre el barrio).
1. TEMPLO DE HEFESTO
También se le conoce como “Teseion”. El templo, construido a mitad del siglo V a.C. y perfectamente conservado, aún conserva las decoraciones escultóricas del friso dórico: las metopas de la fachada oriental representan las fatigas de Heracles y las de los lados largos las fatigas de Teseo. También se conserva el friso jónico continuo de las paredes internas del pronaos y opistodomo, en el que aparecen Centauros y Lapitas y escenas del mito de Teseo.
2. STOA POIKILE
Denominada así por las pinturas de Polygnotos que la caracterizaban, con escenas de batallas míticas (entre los Atenienses y las Amazonas, entre Griegos y Troyanos), mas también históricas, como la batalla de Maratón. La Stoa se convirtió sucesivamente, hacia fines del siglo IV a.C., en la sede de la escuela filosófica de Zenón que, precisamente del lugar donde se reunían alumnos y maestro, Stoa, cobró el nombre de escuela “estoica”.
3. STOA BASILEOS (pórtico real)
Aquí estaba la sede del magistrado llamado “arconte basileus” (arconte rey) encargado de controlar el cumplimiento de las leyes: en este lugar, además de juzgar los casos de homicidio, los magistrados prestaban juramento en el momento de asumir sus cargos y se conservaban las inscripciones con las leyes de Dracón y Solón. El rey (basileus) desempeñaba cometidos prevalecientemente religiosos. No lejos de la Stoa Basileios se encuentra un recinto cuadrado con un pozo en el centro que, gracias al descubrimiento de las inscripciones en su interior sobre la caballería del ejército ateniense, fue idetificado como el Leokoreion ante el cual Armodio y Aristogitón mataron a Hiparco, hijo de Pisístrato.
4. ALTAR DE LOS DOCE DIOSES
Era un lugar de asilo. Desde ahí se medían las distancias hacia todas las localidades de Ática.
5. STOA DE ZEUS ELEUTHERIOS (protector de la libertad)
Es un pórtico de forma de “Π”, donde se conservaba el grupo escultórico de Eirene y Ploutos (la Paz y la Riqueza).
6. TEMPLO DE APOLO PATROOS
Dedicado al padre de la estirpe de los Jónicos a la cual pertenecían los Atenienses, era el lugar donde se notificaban los nacimientos de los ciudadanos atenienses.
7. METROON
Es el santuario de la Madre de los Dioses.
8. BOULEUTERION
Lugar donde se reunía el Consejo de los Quinientos (βουλή).
9. PRYTANEION
Edificio de los prytaneis, los presidentes de turno de la Boule, conocido también como el “Tholos” y construido poco antes de mitad del siglo V a.C. En este edificio de forma circular vivían los Prytaneis durante el ejercicio de su magistratura.
10.ALTAR DE LOS HÉROES EPÓNIMOS
Dedicado a los héroes cuyo nombre fuera asignado a las tribus de Ática por Clístenes, donde se exhibían las leyes y los decretos de la ciudad y que estaba constituido por una base de mármol rectangular de veintiún metros de largo, sobre la cual se erguían las estatuas de los héroes. A su lado se halla el Altar de Zeus Ágoraios, protector del Ágora.
11.STOA SUR
Construida en la fase clásico-tardía y en la época helenística.
TEMPLO DE ZEUS OLÍMPICO.
La construcción de este edificio, cuyo proyecto originario había sido concebido en el siglo VI a.C. por la familia de los Pisistratidas, nunca fue terminada; allí fueron hallados sólo pocos vestigios de los cimientos de un monumento de unos treinta metros de ancho y del doble de largo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario